Paseos

El Príncipe de la opereta

En el curso del tiempo que huye demasiado rápidamente, la voz y la imagen de Luis Mariano perduran en la memoria colectiva. ¿Pero quién sigue recordando hoy día a este verdadero “fenómeno de sociedad”, al ídolo de la canción que encantó a generaciones de admiradores a través del mundo “?

Desde la creación de la opereta “La Bella de Cádiz”, en 1945, hasta “La Caravelle d’or” en 1970, representa al héroe de leyenda que está los sueños de millones de mujeres…

Luis Mariano González, nativo de Irún, huye de la España franquista con su familia, en 1936 y se refugia en Burdeos. Inscrito en una coral vasca y más tarde en el Conservatorio de música, es reconocido “tenor lírico”, gracias a su voz predestinada a las grandes arias de ópera.

Llega a la capital francesa en 1942 y se convierte muy pronto en “el preferido del Todo París”, bajo el seudónimo de Luis Mariano, después de haber asistido a un banquete de beneficencia. Deja la ópera para endosar el traje bordado con lentejuelas de “Príncipe de la Opereta” que no dejará más.

Sus mayores éxitos, los debe al compositor Francis López, con quien compartirá las aventuras novelescas de los personajes resplandecientes del “Cantante de México”, de “Andalucía”, “Violetas Imperiales”, de “Marco Polo” o del “Príncipe de Madrid”, una opereta inspirada en la vida de Goya.

Convertido en uno de los pilares de la escena parisina, en la Gaité-Lyrique, en el Châtelet y en el mundo entero, deslumbrará a un público conquistado de antemano.

En el cine, participa en unas veinte películas que harán de este cantante “a la voz de terciopelo” el príncipe azul de los cuentos de hadas, al lado de la seductora actriz española Carmen Sevilla.
Figura emblemática de los años 50, el carismático intérprete de canciones populares de gran éxito se convierte en uno de los vendedores más importantes de discos de su época.

Sus giras triunfales en Europa, en África del Norte, en América del Sur, en Canadá y en Países del este desplazan a una muchedumbre inmensa y entusiasta. Tras la desaparición de sus padres, Luis Mariano encuentra a una familia de adopción: Patchi Lacan (su chófer, secretario, amigo y confidente), su esposa Françoise, y sus hijos, entre los que están el hijo mayor, Marianino, el ahijado adorado por Luis.

Además de su morada suntuosa en Vésinet, el cantante ” de la voz del sol ” permanecía en su chalé magnífico ” Mariano Ko etchea “, en Arcangues, en el corazón del País Vasco que amaba tanto. A menudo les decía a sus amigos: “de aquí, sin dejar a mi FRANCIA, oigo a mi ESPAÑA cantar”. Ahí es donde descansa para la eternidad desde su muerte ocurrida en 1970.

Jacques Rouhaud