En Burdeos

Es en Burdeos, en el curso del verano de 1942, cuando un joven cantante de orquesta, llamado Luis Mariano Eusebio González, decide hacer carrera bajo el seudónimo de Luis Mariano.

El futuro ” ídolo de la canción ” nace en Irún (España) el 13 de agosto de 1914. Su padre, Mariano, tiene un taller de coches Citroën; su madre, Gregoria borda en casa. La pareja también tiene una hija: María Luisa.
La primera guerra mundial estalla, y los González se refugian en Burdeos, en casa de su primo Cortijo, entre 1916 y 1921. La familia se reinstala, luego, en Irún, y matriculan al joven Luis Mariano en la escuela de San Sebastián, donde aprende el dibujo. Su sueño: ¡ser arquitecto-decorador!

La guerra civil de 1936 obliga, de nuevo, los González a regresar a Burdeos, en efecto, su casa fue incendiada por los bombardeos franquistas. Son recibidos en casa de su amigo Michelena. la familia sobrevive gracias a los trabajos de hogar de Gregoria y de María Luisa. En cuanto a Mariano, el padre, se convierte en taxista y vigilante de noche.

Luis Mariano se adscribe a la coral Erresoïnka de Sare, y canta en todas las capitales europeas para los Miembros de la Resistencia vascos y españoles. De regreso a Burdeos en 1938 se matricula en la Escuela de Bellas artes, de díaestudia con pasión y de noche trabaja en las cocinas de los cabarets. Es así, como al actuar en la orquesta del “Caveau”, se descubre una vocación de cantor de melodías sentimentales.

Su madre, Gregoria que le había animado de niño a disfrazarse y a representar comedias, es impaciente de ver a su hijo hacerse famoso. Su hermana, Maria-Luisa, sueña de seguirle en su camino hacia la gloria.

Su padre, Mariano González, menos versado en los medios artísticos, se muestra menos entusiasta. ¡Por otra parte, más tarde, al ganar mucho dinero, Luis Mariano será el que traerá el dinero a casa en su lugar!

Inmovilizado para los trabajos agrícolas, en 1939, como todos los estudiantes, vendimia en el Bordelés. Deslumbrado por su voz, un melómano le ofrece ingresar en el Conservatorio de Música de Burdeos donde gana el primer premio.

Burdeos está entonces bajo la ocupación alemana. En la ciudad los paneles de señalización que indican las direcciones a las tropas nazis están escritos en un idioma extranjero. El toque de queda es de rigor y los bailes están prohibidos. Luis Mariano y sus amigos estudiantes llevan ” el faluche “, un sombrero provocador frente al enemigo, y bailan en los graneros y los garajes de los suburbios.

Su encuentro con André Varon, apasionado de ópera, va a propulsar al joven González hacia la carrera de cantante lírico. Este amigo y cómplice, le ayudará económicamente hasta su salida para París. A menudo volverán a verse en la capital y cuando Luis Mariano, ya famoso, se entera que André, enfermo y arruinado, está en una casa de salud, le ayudará hasta su muerte.

La otra suerte de Luis Mariano viene de Juana Lagiscarde. Mayor que él, vive sólo para la música, será su buena hada. A ella e a quien debe su seudónimo de Luis Mariano. Después de unos buenos estudios de canto y de solfeo, decide ir a probar fortuna, en París en compañía de su amiga Juana Lagiscarde, presidenta de los Discófilos de Burdeos.
A partir de ahí su única ambición es ser cantante de ópera.

Una vez convertido en “el Príncipe de la Opereta “, como se le apodará más tarde a menudo regresará a Burdeos donde a cada vez llenará las salas de espectáculos.

Jacques Rouhaud